Después de atravesar la ciudad de Cuenca, ponemos rumbo hacia la Serranía, siguiendo las indicaciones de La Ciudad Encantada. Muy cerca de Villalba de la Sierra, pueblo que nos da la bienvenida a la serranía, nos encontramos con un Área Recreativa sobre el paraje llamado
Ventano del Diablo. Un corto sendero da paso a una gran peña hueca que sirve de mirador sobre el río Júcar, doscientos metros más abajo. De aguas frías y verdeazuladas, el río serpentea por un impresionante cañón que se ha formado por la acción erosiva del agua a lo largo de los siglos, y en cuyo entorno viven especies como la nutria, el mirlo acuático, el águila real o el buitre leonado. Este bello paraje es solo una muestra de lo que nos ofrece la Serranía de Cuenca.
Continuando la carretera en dirección a la sierra, a unos pocos kilómetros, nos encontramos la desviación a la
Ciudad Encantada, un paraje natural compuesto por formaciones rocosas espectaculares de origen kárstico.
Su origen se remonta a las eras preglaciales, cuando la zona estaba bajo un océano. La acumulación de material creó rocas calcáreas que, al salir a la superficie, comenzaron a erosionarse de forma irregular, creando figuras a las que la imaginación popular se ha encargado de dar nombre. Fue declarado sitio Natural de Interés Nacional en 1929.
El recorrido es suave, de aproximadamente hora y media. Está señalizado con flechas blancas y rojas, además de existir carteles mostrando el nombre de cada figura, algunos propios de mentes muy imaginativas, como "La lucha entre el elefante y el cocodrilo". La entrada se cobra (3?) ya que el paraje está situado en una finca privada, y existe un aparcamiento y un restaurante en la entrada.
Continuamos nuestro viaje en coche hasta llegar a
Tragacete, un tranquilo pueblo serrano situado en mitad de un amplio valle y que nos servirá de punto de partida para conocer la sierra a fondo. Sus calles, plazas y casas son un buen ejemplo de la arquitectura popular serrana, y destaca su Plaza Mayor sencilla presidida por una fuente de aguas frescas y cristalinas; y su iglesia, de estilo tradicional. Tragacete fue un pueblo pionero en el desarrollo turístico de la serranía, y tiene una buena infraestructura hotelera. Reporteros.net se hospeda en este viaje en el
Hotel El Gamo, que cuenta también con hostal, apartamentos y restaurante con especialidades gastronómicas muy interesantes.
Una vez que llegamos a Tragacete, recorremos sus calles y nos adentramos por el camino señalizado que nos lleva hasta una espectacular cascada cerca del nacimiento del río Júcar: la
Cascada del Molino de la Chorrera. Antes de llegar a ella, pasaremos por varias fuentes, que nos indican que estamos en un lugar de nacimiento de ríos, arroyos y surgencias de agua que hacen especialmente rica la zona en flora y fauna.
Para llegar a la cascada, seguiremos unas indicaciones que nos guían a lo largo de un sendero habilitado con pasarelas de madera, un paseo ideal para estirar las piernas después de un largo viaje. En menos de una hora desde el pueblo, llegaremos al pie de la cascada, desde donde divisamos un edificio: un molino harinero que se aprovechaba de la caída del agua para fabricar la harina.
Este suave paseo nos ha servido para estirar las piernas y para tomar el primer contacto con la zona.
Más informaciónLa Ciudad EncantadaAbierto todos los días de 10 a 20 h.
Precio: 3 euros.
Fundación Turismo de Cuenca: Teléfono: 969 241 050
Hotel El GamoTel. 969 28 90 08 / 969 28 90 11
www.elgamo.org